Aunque la vida siga siendo caer, caer y caer
cayendo de pie sera el intento
ante los ojos ajenos desvergonzados de la muchedumbre
-que nunca importa, es papel tapiz-
Yo te entrego tiempo ¡y es lo más valioso que conozco!
¿Como podrías querer diamantes? ¡piedras que ocupan espacio!
Te brindo espacio y tiempo indefinido... de besos y abrazos.
Respiremos un ocaso, alejémonos y volvámonos a ver,
pero ya sin tener que, sin un porque.
Que esta vida cayendo de pie no vea el que,
sino vea la luz reflejarse en el río, ya el ocaso sera frío.
Y el mismo sol sellara la noche, yo te daré mi abrigo.
La luna estará lejos... tu pecho cerca mío.
¡A soñar un amor puro te desafío!
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