miércoles, 3 de febrero de 2021

Mi tonta ilusión

Años sintiéndome feo y descartable, sin ser importante para nadie. 

Es injusto porque luego todo el mundo anda buscando alguien fiel

divertido, buena gente.

¡Yo soy todo eso y mucho más! Pero como eso es transparente,

decir que soy así, lo tomarían como vanidad.

Así que pocos cuenta se darán, y la rueda seguirá girando. 

Es una angustia no poder alcanzar lo mi mente idealizó.  

Y seguramente, yo mismo voy a rechazar

a quien, en su mente, me puso el rótulo de perfección.

¿Quién tendrá que ceder para que pueda tener un poco de felicidad? 

O alguien baja a mi escalón, o tendré que sacrificar mi tonta ilusión.

lunes, 4 de febrero de 2019

La soledad y otras yerbas

Siento un profundo temor de que cada persona allá afuera se sienta como yo en este momento: como esa yerba bien artesanal cuyo productor, con mucha paciencia y esfuerzo, pudo sacar al mercado. Fresca, diferente y de muy alta calidad. Pero el hábil productor, cuyo trabajo en su campo es de una excelencia remarcable, carece de los conocimientos del márketing. Y ahí se encuentra esa yerba llena de bondades, sola en una góndola, muy abajo, dónde van las marcas poco conocidas.

La gente suele apostar por las grandes marcas, algunos usan la misma yerba en sus mates con el gusto que les hace recordar a su infancia. Yerbas suaves, fuertes, saborizadas, extravagantes, como sus padres o sus recuerdos. De ahí a que el pobre paquete nuevo sin publicidad se queda solo sin ser probado.

Y un día el productor enferma y se cansa: "¡Es muy bueno mi producto! Es tan noble y digno mi trabajo que no quiero rogarle a nadie para que lo use. ¡Es lo que sé que todos buscan! Sé que quieren algo que no les va a fallar, que les hará pasar grandes momentos. Pero también sé que soy demasiado orgulloso para vender mi producto".

Y ahí quedará, en la parte más oscura y baja de la góndola. Porque no es la elección tradicional, porque no es lo seguro, porque nadie dice cosas buenas de él, porque no se dan una oportunidad de conocerlo.

También siento temor de que cada persona sea este producto, y que vivamos encerrados en círculos. Solo porque nos dijeron que la publicidad es mala y el orgullo es bueno. Y ahí lo ves a cada uno tomando el mismo mate con el mismo gusto, año tras año, hasta que ya no quede nadie quien lo cebe. Hasta que el mate se enfríe y te preguntes qué gusto tenían otras yerbas.

Marcelo J. Acuña Dalmasso


domingo, 11 de noviembre de 2018

Tal vez no soy de este mundo

Tal vez no soy de este mundo, ni de ninguno conocido.
Puede que en la génesis de mi cuerpo 
no fuera el día en que he nacido. 
Si de polvo de estrellas todo esta hecho
y la vida en sí ha vivido un largo trecho,
tal vez no soy de este mundo, ni de ninguno conocido.

Tan minúsculo es mi ser y tan agudos mis sentidos,
que la soledad que siento, aún rodeado de amigos,
me ha hecho dudar si fue una maña del destino
¿Será mi tiempo erróneo?¿O el planeta en que caído?
Tal vez no sea de este tiempo, ni este plano conocido.

No he visto semejanses, lamentarse como yo
A cosas simples e incambiables, no le encuentro explicación.
¿Porqué hay muerte? Si vivir es suficiente pena.
¿Porqué hay libertad, si después hay condena?
¿Porqué hay dolor para conseguir amor?
¿Porqué dejar vida sin consuelo en mi adios?
¿Porqué el que corre no disfruta pero tiene compañía?
¿Porqué siempre está solo el que entiende de la vida?
¿Porqué darnos razón y negarnos ser feliz? 
¿Porqué para trasenderse primero hay que sufrir?
¿Porqué lo que amamos se va, pero lo que duele perdura?
¿Porqué la mente enferma y alcanza la locura?
Y así seguiría con tanta contradicción
¿De que sirve un cerebro que siempre atenta al corazón?
¿Cuánto mal habré hecho?¿Mi dolor será un castigo?
O tal vez no soy de este mundo, ni de ninguno conocido.
Marcelo J. Acuña Dalmasso

jueves, 22 de marzo de 2018

Explotó

-¿Que me tomo la vida como un chiste? La vida es un puto chiste!  Nacemos sabiendo que vamos a morir; que hay un dios... que no hay... ¡No lo sabremos hasta que no estamos! Cuando eres chico no puedes hacer nada, de grande no tienes tiempo, de viejo no tienes fuerzas! Ganamos dinero para la familia y la descuidamos por ganar dinero. Compramos una casa que no disfrutamos. Consumimos cosas para agradar a gente que no nos valora! PEOR AÚN! consumimos lo que nos mata y brindamos con "salud". ¿Dónde esta el chiste? ¡Te digo más! Nos atormenta el pasado y nos asusta el futuro: pero del presente nos olvidamos. Dejamos todo para mañana cuando NO estamos seguros de estar vivos en el siguiente minuto. Y lo más gracioso es que esto nos preocupa hoy y nos olvidamos mañana. Queremos salir de la zona de confort pero es demasiado confortable. ¿Nuestro cerebro? Otro chiste... queremos amar, pero el puto nos hace poner las malas experiencias del pasado en gente que no tuvo nada que ver. Y cada año más solo, más frío, más reservado! Perdiendo la oportunidad de tirarte al vacío con alguien que podría ser la mejor historia de tu vida. Pero nooooooo, seguro es otro hijo de puta, otro fracaso, otra estafa. Somos tan inocentes al principio que terminamos siendo desconfiados cuando las cosas pueden llegar a suceder! Y lo más gracioso es que la gente que menos entiende es la que más disfruta! La más boluda es la que más se divierte, pero te dicen "Se inteligente, sacá buenas notas, agrada a tu jefe, a tu esposa, a tus amigos y te va a ir bien... Y NO CONOZCO una puta persona que NO haya seguido ese plan, que le haya ido bien... Así que... mejor tomate la vida así, como un CHISTE. Al menos la estupidez humana te va a hacer reír un poco!
- Terminaste con tu monólogo?
- Si.
- Estás loco.
- Puede ser.

lunes, 18 de abril de 2016

Cuando no puedo dormir...

Cuando no puedo dormir...
Empiezan a brillar mil colores en la oscuridad que me rodea.
Todas las cosas que no he hecho o que hice mal hacen fila,
una tras otra como una película sin tiempo ni espacio.
Y así, despacio, un rodaje de vivencias me despabila.

Entre medio, pienso en la hora y lo que me espera mañana.
Sólo quiero quedarme adormecido, olvidarme de pensar.
Que suene el despertador del coraje para empezar a hacer cosas,
y que mi cerebro se apague y deje de conversar.

De repente, surge el deseo:
Los paisajes que no vi, las risas con gente hoy distante,
los momentos más simples, las noches incesantes.
Los primeros momentos, los rebeldes y los fieles.
Los sueños más locos y mil historias por delante.

A veces paso por esos lugares y los recorro cuidadosamente,
concentrándome en el detalle, acallando el presente.
¿Será que al hoy le falta chispa que al pasado quiero volver?
Éramos más, había más. Todo era nuevo o prohibido.
Ahora el de adentro está cohibido, pero sueña con el ayer.
Cuando no puedo dormir y comienzo a divagar,
sólo pido más vida en la mañana al despertar.

M.J.


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