Nunca le gusto mudarse a ese barrio. Parecía tierra de nadie. Como si la raza humana se hubiera extinguido.
Golpeando toscamente el portón para cerrarlo bajo llaves. Tiene un presentimiento raro; aún así, dándole muy poca importancia, se encamina al kiosco por la vaga avenida pobremente iluminada. A eso de dos o tres cuadras puede sentir otra vez el extraño presentimiento. Cada vez mas inseguro, pero sin darle aun mucha importancia, se acercaba al local.
-Hola, que tal. ¿Jockey suaves de veinte tiene?
-Si, esperame un minuto- Le dijo el hombre detrás del mostrador con una voz poco simpática.
Impaciente de esperar unos diez minutos, saca su celular para ver la hora y encuentra un mensaje de su padre preguntando:
-¿Hijo donde estas? ¡Porque no me avisaste que salias!-
Con su mano derecha levanto su flequillo y rasco su cuero cabelludo pensando porque tardaba tanto el kiosquero. Golpeo sus manos, estralo sus dedos, y salio del negocio pensando que otro lugar podía recurrir.
La calle estaba muy calma, los semáforos ya no funcionaban. Se podía ver vehículos rara vez circulando. Una persona en la parada del colectivo le pregunta sutilmente la hora; en lo que escucha un grito de hombre. No le dio importancia, ya que en esa zona suelen abitar vagabundos y gente con problemas mentales. Le pregunto al hombre de la parada :
-¿Sabe usted señor, de casualidad donde puedo comprar cigarrillos a esta hora?-
-¿Nacionales?- Le respondio con otra pregunta.
-No, no. Jockey suaves para serle preciso-
-Y acá en el kiosco tiene. Fijate, ahi el rubio ese - dijo señalando dentro del local- te va a atender.-
-Emm, bueno gracias.- En eso quedo pensando -El que me atendió hoy era colorado-
Entró al local nuevamente, y le pregunto nuevamente por sus cigarrillos.
-Si, ya te alcanzo- le respondió la cara nueva. Mientras el hombre habría una caja nueva para sacar su paquete, Javier le pregunto:
-Hace ni veinte minutos vine a comprar y me atendió otra persona, ¿es su hermano?-
-¡¿Como otra persona?! ¿Te dio algo?
-No, no. Solo me dijo que espere y se fue por esa puerta - dijo Javier señalando una oscura puerta del fondo. - Se fue y lo espere varios minutos-
-Yo estoy solo, ¿como que otra persona?- dijo el kiosquero mirando preocupado. Fue este a revisar si todo estaba bien y vuelve diciendo:
-No me causa gracia este tipo de bromas. Acá esta tu jockey, son $4,75.
-No pero yo vi... Bueno tome y deme caramelos por el vuelto.
Todo este extraño episodio quedo dando vueltas en la cabeza del joven mientra volvía fumando por la avenida poco iluminada. Llego a su casa con la duda de quien era el primer sujeto que lo atendió poco cordialmente. En eso subió el volumen de su música.





