Años sintiéndome feo y descartable, sin ser importante para nadie.
Es injusto porque luego todo el mundo anda buscando alguien fiel
divertido, buena gente.
¡Yo soy todo eso y mucho más! Pero como eso es transparente,
decir que soy así, lo tomarían como vanidad.
Así que pocos cuenta se darán, y la rueda seguirá girando.
Es una angustia no poder alcanzar lo mi mente idealizó.
Y seguramente, yo mismo voy a rechazar
a quien, en su mente, me puso el rótulo de perfección.
¿Quién tendrá que ceder para que pueda tener un poco de felicidad?
O alguien baja a mi escalón, o tendré que sacrificar mi tonta ilusión.