jueves, 8 de diciembre de 2011

Diente por diente

Ojo por ojo!... ella tenía hermosos dientes...
no como estos, ja! cual barrotes viejos de prisión.
Le sonría y el respondía. Si aflorarse fuera la palabra
su corazón hacía eso. Pero nadie le enseño a curar la ceguera.
De su innata devoción por el amor perfecto,
no valoró los pequeños amores.
Y esta sonrisa perfecta se valió en venganza
de todo un karma pasado, le cobró al final
ojo por ojo, diente por diente.
¡Ahora sal y dí que no estas mal si eres valiente!

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