Justo cuando empezaba a sonar a latón, mi corazón,
sintió una brisa de las que relajan, de esas brisas. Sin prisa.
Tranquilizando la batalla interna en mi cabeza, presa.
Presa por odiar al mundo por no darme una flor, ni amor.
Pero yo he echo muchas locuras, diabluras.
Comprendo que tal vez me quejo demasiado, en pecado.
Y que no fui el mejor peón para esta partida, partida
quedo la brisa, donde se sumo el color, en aquella flor, que promete amor.
jueves, 13 de octubre de 2011
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