lunes, 5 de julio de 2010

El dúo.

Solían soñar distinto, en los medios visuales de sus cabezas, pero el camino y la meta eran los mismos. Crecieron soñando pelos largos y jeans rotos como sus ídolos en las tapas de los cds, onerosos hasta la maseta. La tragedia es el comienzo de su sueño, tan dulce como un beso pubertezco y el vamos de adulterio.


Ese día, fue un claro ejemplo de pre-ovulación. Excitados, llegaron al punto de embalaje causante de tantas alegrías, llantos y ebriedades posteriores: Encomiendas. Recuerdo vagamente las imágenes, pero si la piel de gallina y la felicidad de él; no muy lejana de la mía. Recibió su bajo; recibió su media mitad.


Largas noches, agradecidos por el apoyo paterno, sonaba un dúo. El mejor dúo que escuche en mi vida; capaz por lo ligado a él que estaba. Se sentía dominar el espacio, tiempo y lo que este fuera de alcance; se sentía muy bien. Tocar un Lam, Rem, Sol y un riff corto, en el patio grande y ver el sol melancólico reaparecer entre los árboles era el regalo perfecto para una formación sin rumbo. Lo que los marcó. De allí comenzó todo, el todo en sus vidas.

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