La idea de un suicidio psicodélico* lo aturdía mas aun que todo el tiempo que se tomaba a pensar un posible regreso; que eso no fuera un final del todo, sino un final a medias. Como psicodélico, también jugaba con la simetría de las palabras, y pensaba en un final psicológico; mas peligroso de seguir que el anterior, y por supuesto paradójico al ser, el factor pensante el objetivo a destruir.
Por supuesto, su creencia e inteligencia lo hacía un suicida conceptual y totalmente reservado a sus pensamientos; dentro de los cuales existen escritos e ignorados, editados y borrados.
*Una imagen clara es la de un revolver caricaturizado de color rosa, volando serpentinas de colores como sesos, y en perspectiva a dos puntos de fuga desde un angulo superior -no viendo así sus ojos- caer en un mar de psicodelia como trance del cual el final seria el comienzo de su humano latente y no delirante.
La profundidad de su análisis previo a pensar la acción, se complejizaba mas aun al tratar de no caer en el pecado y dominar una propia autodestrucción segura.
domingo, 13 de junio de 2010
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